¿Fue Jesús Bautizado para la Remisión de los Pecados?
Esta lección es extraída de la versión en castellano de la obra "Encounters With Christ" (Encuentros Con Cristo) escrita por el profesor de Ozark Christian College Mark Moore.
(Mateo 3:13-17)
Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
El bautismo de Jesús es grande. Obviamente, cuando el cielo se abre, es un día significativo. Más aun, el Espíritu Santo se apareció en la forma de una paloma brillando sobre Jesús. Hasta el Padre entró en escena retumbando desde el cielo, "Este es mi Hijo, a quien amo..." Tenemos, comprimido en un instante, el movimiento de toda la Trinidad. ¡Eso es enorme!
Indudablemente que fue enorme, pero, ¿Qué pasó realmente cuando Jesús fue bautizado? Algunos han sugerido que El se convirtió en el Hijo de Dios en ese momento. ¡Eso no tiene sentido! El era tan Dios en el momento de Su nacimiento como lo era en Su bautismo. Sin embargo, sí apunta hacia el hecho de que algo significativo tuvo lugar allí. ¿Fue que Jesús recibió el Espíritu Santo? ¿Fue allí en donde comenzó Su ministerio? ¿O fue algo más grande que estas dos posibilidades?
Este era el bautismo de Juan. Como el bautismo cristiano, era de "arrepentimiento para perdón de pecados." (Marcos 1:4; Hechos 2:38). Jesús, como otros miles, vino a recibir este rito de iniciación. Todos los demás que vinieron fueron inmersos para la remisión de sus pecados. Ellos estaban aceptando el mensaje del reino venidero mediante la inmersión. Cuando Jesús vino hacia Juan tiene que haberse visto como si El hubiera estado haciendo lo mismo. Quizás por eso fue que Juan lo objetó, "Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?" Obviamente, no era que Jesús estuviera aceptando el mensaje del reino venidero. El era su rey, anunciando Su presencia. Además, Jesús no tenía pecados personales de los cuales arrepentirse. Así que algo es diferente acerca de Su inmersión con respecto a la de los demás.
Aun así, ¿Quiere decir esto que Jesús no fue bautizado para el perdón de los pecados? Esto puede sonar absurdo ya que Jesús no tenía ningún pecado personal del cual arrepentirse. Primero, los evangelios tienden a ser escritos al revés. (La mayoría de las biografías son escritas así.) Es decir, nosotros ya sabemos como van a terminar las cosas antes de leer el primer capítulo. Por tanto, estos libros deben ser leídos con el final en mente. O sea, cada relato debe ser visto bajo la sombra de la cruz. Segundo, en la cultura y la historia judías, el líder de una nación o de un pueblo frecuentemente tomaba responsabilidad por las acciones de sus ciudadanos. Los reyes eran responsables por los ciudadanos, padres por los hijos, y los maestros por los estudiantes. Esto es particularmente cierto con el arrepentimiento. Nehemías se arrepintió por los pecados de su pueblo - pecados los cuales él mismo no había cometido. Lo mismo puede decirse de Esdras, Daniel, Isaías, etc.
Por tanto, el bautismo de Jesús podía ser entendido por Sus compatriotas como un evento corporativo, en vez de individual. Si esto es cierto entonces Jesús está haciendo una valiente afirmación con este acto. ¡El reclama ser el verdadero líder de Israel! No nos sorprendamos de que Dios haya marcado esta coronación con una proclama celestial. Más aun, el bautismo de Jesús ahora refleja la cruz, por que en ambas ocasiones, Jesús toma sobre sí los pecados de la nación.
Sí, este es un evento enorme. Aquí comienza Jesús Su ministerio y emula por adelantado la cruz. Aquí El recibe el poder del Espíritu Santo. Aquí El es aprobado por Dios. Y aquí El clarifica el propósito de Su carrera. El será quien cargará con los pecados de Su pueblo. Como los antiguos israelitas, Jesús guía una nueva nación a través del río Jordán para entrar a la tierra prometida. El no es solamente un Señor personal, es también un rey nacional. Su bautismo fue Su coronación; el nuestro es nuestra emigración. En el bautismo de Jesús Dios Le anunció como Hijo. En el nuestro somos adoptados a la familia. En el Suyo, el Espíritu Santo descendió en forma de paloma desde el cielo. En el nuestro El nos sella internamente como una marca de fuego en nuestros corazones con la propiedad de Yahveh. En este acto Jesús delinea nuestro propio peregrinaje.
Lectura Adicional: Romanos 6:4-7
Preguntas a Ponderar: ¿Cuáles imágenes similares pasan por el bautismo de Jesús, por la cruz, y nuestro propio bautismo? ¿En qué sentido el bautismo de Cristo cambió el curso de Su ministerio? ¿Cómo el tu propio bautismo cambió el curso de tu ministerio? ¿De qué manera este evento anunció el comienzo del reino?
Consideraciones para Oración: Dale gracias a Dios por la expiación de Cristo y cómo tú pudiste representar la pasión de Jesús por medio de tu propia inmersión. Pídele sabiduría para vivir de acuerdo con tu nueva identidad.